¿Podrías decir que eres distinto a mi? Claro. Seguramente lo harías, lo dirías, lo afirmarías. Somos distintos, tú no eres yo, y yo no puedo ser como tú. Cuántas veces se han escupido estas mismas palabras, manoseado las mismas ideas, preguntarse la diferencia y la semejanza de los seres, ¿en qué radican nuestras diferencias? en lo que yo he hecho (y tal vez no has hecho aún), en lo que he visto (y tú no aún), en lo que he experimentado (y tú no), o viceversa...es lo mismo y no es igual. Manifiesto de experiencia, experiencia que contempla derrotas y victorias, fracasos y éxitos, errores y aprendizajes. ¿Dónde puede establecerse la delicada línea que separa la ética que te permite juzgar? Es casi arbitraria, tal vez ligada a los estandares sociales, igualmente arbitrarios. Respeto es la única solución a la que podemos llegar los seres humanos en este camino tan personal y a la vez tan expuesto a opiniones públicas. Respeto compañeros. Y ahí podemos abrir nuevamente un tópico, para otra vez será.
No hay comentarios:
Publicar un comentario