martes, 1 de mayo de 2012

hoy, invierno

Decir lo imposible, y sentir que la imposibilidad se deshace en la tinta que avanza, sin destino exitoso hacía un final sin sorpresas. Sentir que no es cierto y regresar, dejar de olvidar que buscaba sonrisas, olvidar llorando que olvido todo. El recuerdo se me escapa como todo se me escapa, pero necesito que el ahora florezca primaveras, más no puedo ahuyentar el frío del invierno en tus brazos. No puedo hacer que tus labios se enamoren de los mios, y tus manos de mi pelo, y te miro y no me miras, te hablo y no respondes. Tu silencio. Tu silencio es el vacío, es llorar, es no entender. Miro por la ventana y no encuentro luces, se me viene la nostalgia de las cosas que no han pasado, de los amores que no he vivido, de los extraños que no he olvidado.

domingo, 19 de febrero de 2012

La de los ojos de ibón (fragmento)

Mór Jókai
Hungría 1825-1904


 " Nunca vi ojos tan maravillosos, y eso que los he visto muy hermosos en mi vida. Podría escribir todo un tratado de astronomía. Pero los ojos de aquella mujer cambiaban cada vez que había alguna mudanza en el mundo de los sentimientos y pasiones. Por eso los llamo los ojos de ibón. ¿Cómo son los ojos de ibón? Vistos desde la cima de una montaña son de color verde claro; la mitad de ellos yace a la sombra de los árboles de la vertiente de esa montaña, la otra mitad nos refleja la claridad del sol: son como una risa fresca y alegre. Otras veces, cuando el ábrego hace sobre ellos ligeras arrugas, toman un color verde oscuro, después moreno y más tarde negro: reflejan el color de las nubes, y sus rayos no parecen salir de dentro. Cuando se extiende la obscuridad de la noche, en su negro espejo lucen innumerable estrellas; de vez en vez se vislumbra sobre las aguas un resplandor, un ave deja allí una estela de plata: es el paraíso de extremo a extremo. Por entre las cimas de las dos montañas sala la luna llena: de pronto dichos ojos de ibón se vuelven de oro fundido; delante de ellos revolotean nieblas blancas y transparentes que adoptan las formas de toda clase de fantasmas; las olas comienzan a bailar sin motivo alguno; en medio del ibón surgen grandes anillos luminosos que parecen perseguirse unos a otros; luego desaparecen la luna tras los peñascales, y todo el ibón toma un hermoso color azul. "



Etimológicamente, la palabra ibón es un vocablo de origen vasco, relacionada con el vasco "ibai" (río), y servía en su origen para designar a las fuentes cuyas aguas manan a borbotones; cuando el terreno donde se sitúa el manantial forma un vaso, estas aguas dan origen a lagos de mayor o menor tamaño, según las características orográficas del terreno donde se sitúa el manantial.

miércoles, 15 de febrero de 2012


ELLA

Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los otros decían cómo está la familia
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo
Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza
Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla
Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo bajo una paloma
Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
Como el cielo a caballo sobre las palomas

De Ver y palpar,1941
Vicente Huidobro

jueves, 24 de noviembre de 2011

Un café con Kandinsky


Una tarde cualquiera en un café cualquiera se sentó una mujer cualquiera. La mujer cruzó sus piernas y miró a la gente caminar con sus cabezas a punto de explotar, cuántos pensamientos, cuánta lógica e intentos de racionalizar cada parte de sus vidas, ese intento de organizar mentalmente su existencia y sentir en ese orden un consuelo, el soporte mental que hace la diferencia entre la cordura  y la locura.  La aparición del mesero interrumpió estas reflexiones, se incorporó y ordenó un expreso. “Express” pensó…y divagó un momento. En la vereda frente a ella se sentó un hombre cualquiera, desenvolvió un sándwich de un paquete y comió. Poco a poco se iban hilando diversas ideas en la mente de la mujer, su pensamiento se iba desarrollando como un ritmo incesante que avanzaba con misteriosas notas: “¡Quiero dejar de pensar!” pensó, a veces se hace insoportable tanta palabra, tanta idea pasajera que encuentra lugar en la cabeza de algún despistado transeúnte. La mujer tomó su bolso y partió rumbo a su casa.
Los pensamientos de esa tarde permanecieron en su cabeza durante toda la noche. No intentaba concluir nada, tan sólo pensaba, una noche más, como tantas otras, en las que el desvelo se instalaba en su cama y no dejaba lugar al sueño. Esta noche por suerte el sueño se adelantó y el desvelo tuvo que encontrar a otro pobre ser que molestar. Poco a poco y lentamente, como quien baja escaleras hacia una subterránea profundidad la mujer fue cayendo en un estado onírico.  En el fondo, muy abajo, alguien aguardaba en la oscuridad, se acercó un hombre (no un hombre cualquiera) sino el mismo Kandinsky que se presentó ante ella y le estrechó la mano.
Kandinsky la hizo pasar a una habitación aún más profunda, le invitó un café (no expreso sino ruso) que encantada aceptó, y luego se sentaron…cuando de pronto todo se iluminó. Toda la habitación eran formas y colores y líneas y confusión, una confusión agradable, una sorpresa lúdica y extravagante. “Hemos cruzado el umbral”, dijo Kandinsky. La mujer percibió que todo esto era la contraparte de la problemática racionalidad que rondaba su cabeza día tras día. “El instinto aquí no ha sucumbido al intelecto mi querida mujer cualquiera” dijo el Sr. K. De allí nacía su obra, y de aquello no había logrado desprenderse el ser humano a pesar de la evolución darwiniana y de años de pensamiento crítico. Y entonces, como un chispazo, la mujer comprendió que aquel hombre sentado en la vereda esa tarde podía soportar cada laboroso día con su sándwich porque la oportunidad de mirar el vaivén de cadera de mujer que se le pasara por delante (con ganas de caerle encima) equilibraba su existencia.


2012

martes, 8 de noviembre de 2011

something good

Kate Moss

Barbra Streisand

Cher

The Rolling Stones

Meryl Streep

Bob Marley

Por favor

¿Podrías decir que eres distinto a mi? Claro. Seguramente lo harías, lo dirías, lo afirmarías. Somos distintos, tú no eres yo, y yo no puedo ser como tú. Cuántas veces se han escupido estas mismas palabras, manoseado las mismas ideas, preguntarse la diferencia y la semejanza de los seres, ¿en qué radican nuestras diferencias? en lo que yo he hecho (y tal vez no has hecho aún), en lo que he visto (y tú no aún), en lo que he experimentado (y tú no), o viceversa...es lo mismo y no es igual. Manifiesto de experiencia, experiencia que contempla derrotas y victorias, fracasos y éxitos, errores y aprendizajes. ¿Dónde puede establecerse la delicada línea que separa la ética que te permite juzgar? Es casi arbitraria, tal vez ligada a los estandares sociales, igualmente arbitrarios. Respeto es la única solución a la que podemos llegar los seres humanos en este camino tan personal y a la vez tan expuesto a opiniones públicas. Respeto compañeros. Y ahí podemos abrir nuevamente un tópico, para otra vez será.

jueves, 18 de agosto de 2011

La apropiación de los lugares

A veces al preguntarnos qué tiene de especial un lugar, pensamos en su gente, y seguro eso es fundamental… ¿qué sería un lugar sin gente? No sería lugar, sería un monumento a la nada, un vacío en el espacio. Los lugares están llenos de historia, y la historia la hacen los hombres. Los lugares existen incluso aun cuando ya no son los mismos, existen más allá del espacio físico, porque allí donde estuvo tal o cual acogedor espacio público ahora hay una tienda de zapatos o un local de comida rápida, pero aún en ese espacio pasado existe el lugar desplazado, y es que sucede que aquellos lugares constituyen el escenario de los recuerdos, funcionan como depósito de vivencias, se mantienen en el tiempo, en la memoria tanto individual como colectiva de quienes estuvieron ahí. Esto es lo que los mantiene vivos, existiendo en alguna dimensión secreta del pasado de las personas, los recuerdos se enmarcan inevitablemente en un espacio (no recordamos nuestro primer beso en una nebulosa vacía) así la memoria es capaz de crear fuertes vínculos con los lugares donde se desarrolla la vida, y de ahí surge la importancia de contar con lugares de calidad, lugares que sean memorables y de los cuales podamos apropiarnos para siempre.